2017 Mar 15 By midsevewebfest 0 comment

Cuando trabajamos cara al público la verdad que debemos tener mucho cuidado, sin duda la gente que no lo ha hecho piensa que no es para tanto, pero quienes tenemos experiencia ya en el sector sabemos de los cuarenta ojos que se debe tener siempre. Estaba en el paro y la verdad que necesitaba trabajar cuanto antes, cuál fue mi suerte que entregué un currículo en una tienda de ropa de chinos y me llamaron enseguida, las condiciones no es que fueran para tirar cohetes pero la verdad me tenía que conformar si quería que en mi casa entrara un sueldo aparte del de mi marido, lo necesitábamos y mucho. Empecé a la semana siguiente porque los días previos me estuvieron enseñando el funcionamiento de la tienda, la verdad que he trabajado con españoles también y debo decir que los chinos son los más negreros que he conocido, para ellos el trabajo está hasta por encima de su propia familia y muchas veces ni respetan las leyes y mucho menos los derechos del trabajador.

Pues bien empecé contenta porque además es un trabajo que me gusta y estar cara al público mucho más, atender a las personas y poder ayudarlas me apasiona, pero que verdad es que hay gente y tipos de gente y bajo mi experiencia debo decir que yo las he conocido a las dos. Era un sábado y la verdad que en sábado se trabaja hasta por la tarde, es cuando más gente sale a comprar y es cuando más atentos debemos estar, pues estaba yo en la tienda con mis jefes y empezó a entrar gente, era yo la que cobraba siempre porque a ellos el idioma no se les daba muy bien, la verdad que no hubiera querido estar en esa situación pero me tocó. Pasaron un grupo de rumanas y empezaron a coger un montón de prendas y cuando terminaron fueron a la caja, yo quité las alarmas a las prendas y las metí en una bolsa, ellas mientras tanto reían y hablaban en su idioma, me pagaron con dos billetes de cincuenta y yo por más que los toque no me parecieron falsos, normal que se rieran.

El lunes cuando llegué al trabajo mi jefe venía del banco y le habían dicho que los billetes eran falsos y ni cuenta me había dado, me lo quitaron de mi sueldo puesto que yo había tenido la culpa, pero dese luego ya no me pasa más me he comprado un detector de billetes falsos barato y esperando estoy impaciente a que vuelvan las rumanas que desde luego quien ríe el último ríe mejor.

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